El aumento de los niveles de omega-3 puede potenciar el comportamiento de la atención y la alfabetización en niños con TDAH: Estudio

Los investigadores informaron en el “Journal of Attention Disorders” (Diario de Trastornos de Atención), que la disminución de la proporción de omega-6 a la de los ácidos grasos omega-3, mejoraba también las mismas medidas en los niños.

Los niños fueron asignados aleatoriamente para que recibieran suplementos de aceite de pescado rico en EPA, suplementos de aceite de pescado ricos en DHA o aceite de cártamo durante 4 meses.

Si bien no se apreciaron mejoras directas entre los intervenidos y la alfabetización, la cognición o el comportamiento calificado por los padres, los investigadores sí observaron mayores niveles de glóbulos rojos de los omega-3.

“Aumentar los eritrocitos de EPA y DHA mediante el incremento de la ingesta de n-3 PUFA y la disminución de la ingesta de n-6 PUFA, (por ejemplo, reduciendo el ratio n-6:n-3 PUFA), puede mejorar el comportamiento, la atención y la alfabetización de niños con síntomas de TDAH”, explicaron los investigadores dirigidos por Natalie Parletta, PhD, Investigadora Senior del Instituto Sansom para la Investigación en Salud en la Universidad de Australia del Sur.

“Este estudio es el primero en comparar directamente los efectos de EPA y DHA en el TDAH utilizando el análisis de PUFA eritrocítico para correlacionar la eficacia con la incorporación de ácidos grasos individuales. A pesar de las sugerencias previas sobre la superioridad de EPA ante DHA, el cuerpo de resultados del estudio sugiere que DHA es un contribuyente importante a los beneficios vistos”.

La investigación continua a partir de un estudio anterior de los mismos investigadores, publicado en “Nutrición”, que demostró que la disminución de niveles DHA en glóbulos rojos estaba asociada a una mejora de la alfabetización de niños con dificultades de aprendizaje.

 

Notable

Harry Rice, PhD, vicepresidente de Asuntos Regulatoirios y Científicos para la Organización Mundial de EPA y DHA omega-3 (GOED), nos dijo que la ausencia de un efecto significativo del tratamiento fue probablemente un problema de poder, y que eso era lamentable.

“Lo que es digno de mención es que el aumento de niveles de n-3 LCPUFAs se asociaron con una mejora de alfabetización, atención y comportamiento”. En general, esto proporciona apoyo adicional para las diferencias interindividuales en el metabolismo O-3. Es decir, un tamaño no se ajusta a todos y la expectativa no puede ser la de que una misma dosis dentro de un grupo de tratamiento vaya a resultar en un mismo nivel O-3.

“Los investigadores se beneficiaran de este conocimiento al diseñar ensayos futuros. Si me preguntas si creo que los n-3 LCPUFAs están teniendo un efecto positivo en estos niños, la respuesta es sí, pero la pregunta sólo se puede abordar con ensayos de intervención bien diseñados”, añadió el Dr. Rice.

 

Detalles del estudio

La Dra. Parletta y sus colaboradores reclutaron a 90 niños con TDAH para que participaran en su estudio cruzado aleatorio controlado. Los niños fueron asignados aleatoriamente para su administración de suplementos de aceite de pescado rico en EPA (1,109mg EPA+108mg DHA al día), suplementos de aceite de pescado rico en DHA (264 mg EPA+1,032mg DHA al día) o aceite de cártamo (1,467mg ácido linoleico al día) durante 4 meses y luego pasarlos a otra intervención.

Las cápsulas fueron proporcionadas por Novasel Australia. Los resultados demostraron que las medidas resultantes de los 53 niños que completaron los 12 meses no eran significativamente diferentes entre los tres grupos. Un análisis adicional, sin embargo, mostró mejoras en la ortografía, los problemas cognitivos, la atención, la hiperactividad y el comportamiento cuando se relacionaba con niveles de eritrocitos de EPA y DHA.

“Este estudio subraya la importancia de confirmar los resultados de la intervención con muestras de sangre, ya que estas pueden confirmar y tienen en cuenta el grado de cumplimiento (con  tratamiento y con placebo) y la variabilidad del nivel de nutrientes de referencia”, escribieron la Dra. Parletta y sus colaboradores.

“Es digno de mención que Schoenthaler et al. (1997, Journal of Nutritional & Environmental Medicine , Vol. 7, pp. 343- 352), por ejemplo, descubrió que una suplementación multivitamínica/mineral en delincuentes juveniles habitualmente violentos no tenía efectos sobre los  actos violentos de los sujetos del grupo del tratamiento cuya concentración sanguínea de vitaminas y minerales no cambió durante el estudio, pero sí encontraron  reducciones muy significativas de actos violentos entre los participantes cuya concentración sanguínea de vitaminas y minerales fue corregida durante el estudio”.

Referencias

Milte CM, et al. Increased Erythrocyte Eicosapentaenoic Acid and Docosahexaenoic Acid Are Associated With Improved Attention and Behavior in Children With ADHD in a Randomized Controlled Three-Way Crossover Trial. J Atten Disord. 2015 Nov;19(11):954-64.

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