Probióticos, prebióticos y omega-3 para la mejora del estado de ánimo

Una reciente revisión de los estudios de intervención con probióticos, prebióticos y omega-3 demuestra que hay datos prometedores que respaldan el efecto de estos ingredientes en la mejora de la ansiedad, el estrés y la depresión. Sin embargo, se necesitan estudios adicionales para identificar las trayectorias, biomarcadores y modos de acción.

La revisión, llevada a cabo por los investigadores asociados a la Universidad de Ilinois Urbana-Champaign (EE.UU.), examinó estudios con criterios de valoración de la función cognitiva que incluían intervenciones dietéticas con suplementos de omega-3, estudios que utilizaban microorganismos probióticos y estudios que utilizaban prebióticos.

Los criterios de valoración incluían ansiedad, depresión, estrés, estrategias de respuesta y uno que estudiaba un criterio denominado “salud psicosocial”.

 

La calidad de la dieta afecta al estado de ánimo

Los investigadores examinaron seis estudios que investigaban la forma en la que diferentes dietas afectaban a los estados anímicos de los sujetos.

“La ingesta habitual de grupos de comida específicos se ha relacionado con el estrés y la depresión. Específicamente, el consumo de dulces y comida basura es más frecuente en individuos deprimidos y estresados. Contrariamente, alimentos como las frutas y verduras tienen un consumo menos frecuente en los individuos deprimidos”, escribieron.

El principal modo de acción que derivaron de los estudios en los que utilizaban dietas modificadas es la baja producción de butirato en el intestino de los individuos que consumían poca fibra de frutas y verduras. A través de un complicado mecanismo que implica la capa mucosa del intestino, esto tiende a degradar la función de barrera del intestino y conduce a una inflamación crónica de bajo nivel.

“La inflamación es característica de la depresión. Por ello, los ácidos grasos de cadena corta podrían influir en el estado de ánimo de forma indirecta mediante la modulación de la permeabilidad intestinal y la circulación sistémica de lipopolisacáridos”, escribieron.

Seis estudios incluidos en la revisión utilizaron modificaciones dietéticas que incluían dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos, apoyo nutricional personalizado, suplementación con omega-3 y comparaciones de dietas de baja carga glucémica y dietas de alta carga glucémica. Los autores encontraron algunos datos que respaldaban los beneficios de los omega-3 sobre el estado anímico, así como datos que respaldaban el efecto de las dietas bajas en grasas saturadas.

 

Escasez de datos sobre los prebióticos

En el caso de los prebióticos, los investigadores observaron que había pocos estudios disponibles en este área. Según dijeron, los prebióticos más comúnmente estudiados para el apoyo anímico son los fructooligosacáridos y galactooligosacáridos.

Tres ensayos en los que se utilizaron estos ingredientes demostraron efectos positivos que los autores atribuyeron principalmente a la capacidad de estos ingredientes para promover el crecimiento de las bifidobacterias. En su opinión se podrían necesitar dosis elevadas de al menos 5 gramos diarios  para mostrar estos efectos.

“Las bifidobacterias podrían promover los beneficios para la salud mediante la producción de vitaminas B, antioxidantes y polifenoles y ayudando al funcionamiento del sistema inmune induciendo la producción de inmunoglobulinas. Además, las bifidobacterias contribuyen en la producción de lactato y acetato que pueden ser utilizados por otras bacterias de la comunidad microbiana gastrointestinal para producir butirato, un fenómeno conocido como alimentación-cruzada”, escribieron.

 

Resultados mixtos en los estudios con probióticos

La mayor parte de los estudios incluidos en la revisión estaban relacionados con probióticos. Se incluyeron trece estudios en los cuales en todos ellos se utilizaban cepas de Bifidobacterium o Lactobacillus. Los estudios fueron mixtos; algunos mostraban mejoras en las puntuaciones de calidad de vida y menor depresión, pero pocos mostraron beneficios cuantificables en la reducción de la ansiedad.

En general, los autores dijeron que todo el campo se encuentra aún en sus primeras etapas pero los investigadores parecen estar en el buen camino. Se necesitan muchos más datos para poder esclarecer por completo la relación entre el intestino y el cerebro.

“Las dietas de gran calidad, los prebióticos y los probióticos podrían beneficiar el estado de ánimo. Las dietas habituales ricas en fibra dietética y ácidos poliinsaturados omega-3 podrían estar relacionadas con una reducción del riesgo de desarrollar síntomas de depresión, ansiedad y estrés. Sin embargo, se necesitan estudios adicionales. Ciertos probióticos podrían mejorar el estado de ánimo, pero su impacto sobre la microbiota gastrointestinal requiere investigaciones adicionales”, concluyeron.

 

Referencias

Taylor AM, Holscher HD. A review of dietary and microbial connections to depression, anxiety, and stress. Nutr Neurosci. 2018 Jul 9:1-14.