Archivo por meses: junio 2018

¿Qué es el trastorno de la comunicación social y que tiene que ver con el autismo?

 

Con la apareciendo del nuevo manual diagnóstico de los trastornos mentales, el DSMV y la eliminación del síndrome de asperger surge una gran polémica en torno en torno a la diferencia del DSM IV-R y el DMS V. Dicha desaparición ha generado el temor de no poder dar un diagnóstico de autismo a personas que tiene síntomas de autismo pero de manera menos leve y que no cumplen con todos los criterios diagnósticos. La solución que se propone en el DSMV aparece de forma clara dentro de los trastornos del espectro autista y es la siguiente:

“A los pacientes con un diagnóstico según el DSM-IV de trastorno autista, enfermedad de asperger o trastorno generalizado del desarrollo no especificado de otro modo, se aplicará el diagnóstico de trastorno del espectro autista. Los pacientes con deficiencias notables de la comunicación social, pero cuyos síntomas no cumplen con los criterios del trastorno del espectro autista, deben ser evaluaos para diagnósticos el trastorno de la comunicación social (pragmática).

El trastorno semántico-pragmático, conocido actualmente como trastorno de la comunicación social (pragmático, es un trastorno  con retraso en el desarrollo del lenguaje que tiene como consecuencia problemas de comunicación y algunas dificultades sociales secundarias. En estos casos, existe un retraso en el desarrollo temprano del lenguaje, pero el niño desarrolla después un habla fluida y compleja con una articulación clara.

La diferencia con los trastornos del espectro autista, es que el trastorno de la comunicación social no está asociado con una comunicación no verbal anómala ni con la presencia de comportamientos, intereses o actividades restringido y repetitivo.

Por lo tanto, actualmente se ha considerado, que si un niño no cumple los criterios diagnósticos de autismo, pero si cumple algún criterio del mismo, puede encajar en la categoría diagnostica de trastornos de la comunicación social y debe de ser evaluado para ello.

Hay que tener consideración con este tema y efectuar las evaluaciones necesarias a fin de conseguir un diagnóstico claro del niño.

Si tienes cualquier tipo de duda manadnos un mail desde nuestra pagina

https://www.elmundodelautismo.es/

 

Las deficiencias nutricionales están relacionadas con los trastornos mentales

Los pacientes que sufren esquizofrenia presentan niveles bajos de folato y vitaminas B12, C, E y D, según un análisis que no pudo determinar una relación causal definitiva.

El equipo de investigación descubrió que los niveles bajos de estos nutrientes parecían existir desde el inicio de la enfermedad y se relacionaban con el empeoramiento de los síntomas de la enfermedad.

“Tan pronto como presentan síntomas psicóticos, tienen niveles bajos de folato (lo que es muy importante para la salud cerebral) y de vitamina D, que es un nutriente neuroprotector. Ambos son factores clave en el estado de ánimo y los niveles de energía”, dijo el autor principal del estudio e investigador postdoctoral Joseph Firth.

“Los pacientes con niveles más bajos de estos nutrientes también tenían la peor salud mental. Incluso en las personas que padecen psicosis, aquellos con niveles altos de estos nutrientes tienen una mejor salud mental”.

El análisis apunta a intervenciones dietéticas que enfatizan aún más la importancia de consumir una dieta de buena calidad que contenga nutrientes adecuados.

Esto no solo se aplica a la salud mental, sino también a la mortalidad cardiovascular, como señaló el equipo con estudios a gran escala que relacionan los bajos niveles de vitamina D y folato con las afecciones cardíacas.

Además, los suplementos formulados con múltiples ingredientes, que combinan varios nutrientes beneficiosos para abordar las deficiencias nutricionales específicas y los procesos neurológicos implicados en los trastornos psiquiátricos, podrían proporcionar también tratamientos complementarios seguros y eficaces para el primer episodio de psicosis.

 

¿Tiene la genética algo que ver?

A través de un meta-análisis de 28 artículos de estudio, un equipo de la Universidad de Manchester, la Universidad KU Leuven de Bélgica y la Universidad Western Sydney fue capaz de demostrar que las deficiencias nutricionales no solo existen en la psicosis prolongada sino también en el inicio del primer episodio de psicosis.

Entre los 2612 participantes (1221 con primer episodio psicótico y 1391 controles), se descubrieron reducciones significativas de folato, vitamina D y vitamina C en personas con primer episodio de psicosis en comparación con los controles.

El equipo observó que la diferencia de los niveles de vitamina D entre los sujetos de control y aquellos con primer episodio de psicosis fue la más pronunciada entre todos los nutrientes.

Entre los estudios a destacar uno encontró diferencias en los niveles de folato como resultado de las diferencias genéticas en el metabolismo de folato en lugar de cualquier influencia de la dieta.

Tan solo dos estudios con muestras pequeñas hallaron grandes déficit de vitamina C en el primer episodio de psicosis.

“Esto concuerda con los datos que sugieren una ingesta baja en fruta y verdura en la población”, dijo el estudio.

“Además, un único ensayo controlado aleatorio en pacientes sometidos a un primer tratamiento anti-psicótico ha demostrado que 500 miligramos (mg) diarios de vitamina C reducen los síntomas psiquiátricos de forma significativa”.

 

Implicaciones para la evaluación rutinaria

Tal y como demuestra el análisis, las carencias nutricionales derivadas de una ingesta o absorción insuficiente de nutrientes se consideran factor de riesgo para las enfermedades psiquiátricas.

La atención se ha centrado recientemente en la ingesta de alimentos del paciente que frecuentemente es deficiente en folato (B9) y B12 en los pacientes con esquizofrenia, en cuyos casos se ha apreciado un empeorando de la severidad de los síntomas.

Además, la suplementación con vitamina B puede reducir los síntomas de esquizofrenia de forma significativa y revertir algunos déficit neurológicos relacionados con el trastorno.

Las vitaminas antioxidantes C y E también se reducen en la esquizofrenia a largo plazo, lo que potencialmente contribuye en la elevación del estrés oxidativo observada en la población.

“Dadas las marcadas reducciones de vitamina D y folato observadas en los primeros episodios de psicosis en comparación con la muestra no-psiquiátrica, las investigaciones futuras deberían analizar qué proporción de los individuos con primer episodio de psicosis alcanza los umbrales clínicos para las deficiencias nutricionales en comparación con los valores de referencia establecidos”, concluyó el análisis.

“Esto a su vez podría tener implicaciones para la detección sistemática de las carencias nutricionales en el primer episodio de psicosis”.

 

Referencias

Firth J, Carney R, Stubbs B, Teasdale SB, Vancampfort D, Ward PB, Berk M, Sarris J. Nutritional Deficiencies and Clinical Correlates in First-Episode Psychosis: A Systematic Review and Meta-analysis. Schizophr Bull. 2017 Nov 30.